jueves, 26 de abril de 2018

La distancia entre tú y yo

 Se trata de un libro de literatura juvenil del que he tenido conocimiento reciente.  Kasie West nos cuenta en él la historia de dos adolescentes de 17 años. Su protagonista es Caymen, una chica que debe ayudar a su madre en la tienda que regenta su madre, Muñecas y más. Efectivamente, su madre vende muñecas de porcelana, que Caymen odia profundamente (muchos os sentiréis identificados con esta chica, pues a mucha gente este tipo de muñecas les pone los pelos de punta).
Caymen y su madre tienen muchísimas dificultades económicas, ya que con lo que ganan en la tienda apenas les llega para llegar a fin de mes, y por ello, esta familia de dos vive endeudada hasta las orejas. 

Un día entra en el comercio Xander (o Alex), el nieto de la mejor clienta de Muñecas y más, que viene a recoger un encargo de su abuela. Aquí empieza la verdadera historia de La distancia entre tú y yo, porque Caymen no deja de ver kilométros de separación entre la clase a la que pertenece Xander por ser muy rico, y a la que pertenece ella por ser muy  pobre.

Aunque parece que la historia es inverosímil, en realidad no lo es, lo cual es un acierto de la autora. Asimismo, Kasie West ha sabido dibujar muy bien a los personajes, especialmente a su protagonista, una chica extremadamente sarcástica, pero nunca desagradable o maleducada. Al revés, es divertida e inteligente.

En fin, es una novela muy breve e interesante sobre los prejuicios sociales que corren de un lado y de otro que creo que os va a gustar. Así que desde este camino de libros os sugerimos una parada de un par de tardes para disfrutar de esta pequeña y entretenida historia.

domingo, 15 de abril de 2018

La vengadora

S. Williams parece haberse inspirado en V de Vendetta para escribir este magnífico libro. A diferencia de la distópica novela gráfica (y de la película), Williams opta por una novela realista de género negro, para presentarnos una historia espeluznante sobre lo que ocurre en un barrio londinense (Sparrow). Allí se suceden crímenes indiscriminados, especialmente contra las chicas, que son violadas (entre otras cosas) día sí y día también. Y pese a haber incluso grabaciones de estos crímenes, los agresores quedan libres e impunes. Por eso Tuesday, la protagonista, una chica de diecisiete años que también fue víctima del hampa londinense, toma cartas en el asunto: tras tres años de planificación, decide vengarse y tomarse la justicia por su propia mano.
La narración corre de la mano de Tuesday, del inspector Loss, y de los principales criminales (Slater y Constantine). Desde estas distintas perspectivas se nos cuenta una historia plagada de intriga y de violencia extrema (por eso recomendaría su lectura a mayores de 16 años). Puede que a alguien le parezca que el relato no sea del todo realista por el conjunto de disparates judiciales, policiales, gubernamentales... que se suceden y que ponen de manifiesto la vulnerabilidad e indefensión de la población, que contempla impotente cómo los asesinos y violadores regresan a la calle sin haber pisado la prisión. Pero lo cierto es que no es un mundo nada alejado de la realidad: si echamos la vista unos meses atrás, recordaremos la triste historia de una chica que fue violada por un grupo de jóvenes, y aún hubo que escuchar voces que defendían a los agresores, afirmando, entre otras cosas, que la culpa fue de ella por ir provocando. 
Una lectura interesantísima, en definitiva, que os pondrá la piel de gallina y cuyo final anuncia, al menos, una segunda parte.

viernes, 30 de marzo de 2018

El sinsentido del amor de Javier Ruescas

De la ciencia ficción, Javier Ruescas pasa a la ficción realista con esta novela, El sinsentido del amor. En ella veremos cómo dos adolescentes apasionados por la pintura, Jac y Lana, se acaban enamorando pese a tener todo en contra. Lana es una "niña bien", una chica de clase social alta, con una vida muy acomodada, hija de los dueños de un club exclusivo. Jac hace lo que puede por sobrevivir, huir de la vida sin futuro y mediocre a la que está abocado, y lograr cumplir su sueño: estudiar en una afamada escuela de pintura. Y para ello hará lo que haga falta, sin cuestionarse demasiado la moralidad de sus acciones. 
La historia, sin embargo, desprende un ligero tufillo a machismo: todos los personajes femeninos de la novela son extremadamente inseguros. Frente a esto, Jac se alza como el colmo de la seguridad en sí mismo, y solo se cuestiona sus propósitos cuando se enamora de Lana. Pese a ello, y en la línea de Ruescas, la historia es entretenida y encantará a los amantes de la literatura juvenil romántica. 

Tempus Fugit de Javier Ruescas

Javier Ruescas se ha revelado como uno de los autores juveniles más exitosos desde que publicó su opera prima, Tempus Fugit. Ladrones de almas, una novela de aventuras y ciencia ficción, en la que también hay cabida para el romance, y cuyo aspecto más interesante, en mi opinión, es el conjunto de citas introductorias al inicio de cada capítulo acerca del tiempo:
El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí por qué se nos escapa el presente. 
(Gustave Flaubert)

Lo importante no es lo que nos hace el destino, sino lo que nosotros hacemos de él.
(Florence Nightingale)

El presente sólo se forma del pasado, y lo que se encuentra en el efecto estaba ya en la causa.
(Henry Bergson)

El futuro tiene muchos nombres.
Para los débiles es lo inalcanzable.
                      Para los temerosos, lo desconocido.
 Para los valientes es la oportunidad.
(Victor Hugo)
Y así en todos los capítulos, que, por lo demás, envuelven al lector en una aventura trepidante: una temible Plaga ha dejado en coma a numerosos adolescentes y la empresa Tempus Fugit se alza como la gran salvadora gracias sus cabinas de teleporte. En esta situación las vidas de tres jóvenes se cruzarán sin motivo aparente, pero con un destino común.
Un muchacho de otra época que sólo desea regresar a su mundo, una joven sin pasado y un ladrón de futuros intentarán comprender quiénes son y cuál es su misión antes de el que amor los arrastre y su tiempo se les agote.

sábado, 10 de febrero de 2018

Una llama entre cenizas de Sabaa Tahir

Esta estupenda historia se centra en un mundo que recuerda al de la antigua Roma. Hay un gran imperio que domina, e incluso esclaviza, a aquellos a los que conquista. La historia se cuenta desde dos focos narrativos en primera persona: Laia y Elias. 
Laia es una chica de 17 años que ha perdido a sus padres y a su hermana cuando era joven porque los marciales los asesinaron. Ahora vive con sus abuelos y su hermano, Darin, a quien los marciales detienen al inicio de la historia. Por eso Laia se suma a la Resistencia a cambio de que esta lo rescate de la prisión en la que se encuentra. Laia se acaba infiltrando en la Academia Militar (Risco Negro) para espiar a la comandante. Y allí conoce a Elias.
Elias es un "máscara", un soldado de élite del Imperio marcial. Pero Elias no ve con buenos ojos la crueldad extrema del Imperio. Inicialmente, pretendía fugarse de la academia para poder ser él mismo en una de las tierras libres. Pero tras hablar con Cain, un augur (inmortal que posee el don de la clarividencia y de la telepatía), al final decide quedarse. Y es entonces cuando conoce a Laia.
Tanto Laia como Elias son personajes muy interesantes y están muy bien dibujados, así como los demás personajes del libro: la cocinera, Izzy, la comandante, el herrero, Keenan, Mazen, Marcus, Zack, todos los amigos de Elias... y entre todos entretejen una historia llena de traiciones y de intrigas, de luchas por el poder entre los propios dominantes, de los oprimidos frente a los opresores, y sobre todo la lucha en la propia conciencia. 
Y en este sentido lo que resulta interesante es la pregunta que subyace en muchas de las acciones de los personajes: ¿el fin justifica los medios? ¿está bien sacrificar a unos pocos por el bien de muchos?... Estos y otros interrogantes surgen a medida que se avanza en la lectura, por lo demás amena y muy entretenida.
Así que sí, recomiendo un buen sofá y este libro para pasar un rato más que agradable.

Tinta y fuego de Kathy MacMillan

Esta novela abre una nueva trilogía distópica que parte de una idea interesantísima: en el reino de Qilara sólo se tiene permitido leer a los nobles y a las tutoras que se encargarán del aprendizaje del futuro rey. En Qilara aprender a leer supone una inexorable condena a muerte. 
Raisa, su protagonista, es una esclava que no puede tener lo que más desea: el amor de Mati (futuro rey de Qilara), aprender a leer para desentrañar el último mensaje que le dejó su padre antes de que lo mataran, ser libre, y ayudar a su pueblo. Así, cuando la Resistencia se pone en contacto con ella, Raisa se siente entre la espada y la pared: quiere colaborar con los suyos pero sin traicionar a Mati, lo cual es imposible.
De este modo, la historia transcurre entre un juego de traiciones y lealtades, intrigas, asesinatos... y sobre todo, mucho romance, por la historia entre Raisa y Mati.
 Un aspecto que defrauda del libro es que partía de una idea muy buena: la prohibición de aprender a leer a la población. Y con el desarrollo de la historia se quedó muy pobre. En la obra no se alude en absoluto al hecho de que mantener a la sociedad analfabeta contribuya a manipularla, a crear fanáticos, por ejemplo. De hecho, la población de Qilara, en general, está totalmente feliz por no saber - ni poder - leer ni escribir, a excepción de los esclavos. Estos sí quieren acceder a la escritura y a la lectura como un derecho que les fue arrebatado cuando fueron tomados como botines de guerra en su país de origen. Y, en el caso de la protagonista, sólo quiere aprender para comprender el "almaverso" que le escribió su padre, y no tiene ningún interés en leer ninguno de los manuscritos a los que después tiene acceso en la Biblioteca. Tampoco hay comentarios por parte de los demás esclavos de lo importante que es saber leer y escribir; se ve más como una manifestación de rebelión contra el opresor, que como algo elemental para el ser humano para poder ser libre de verdad.
Con todo, creo que es un libro que puede gustar a los lectores juveniles: contiene algunos elementos que han hecho triunfar a otros libros (romance, intriga, aventura) y es de lectura fácil y rápida, para pasar un par de tardes entretenidos. Y una lectura muy apropiada para este San Valentín que se acerca.

Entre libros

La mayoría de los libros de los que hablo en este blog son de literatura juvenil. En este caso, voy a comentar brevemente dos que no están destinados exactamente al público más joven, pero son tan interesantes y tratan los clásicos de la literatura con tanto cariño que, a los que nos encanta leer, nos arrancan sonrisas de la cara.

El primero de ellos es La noche en que Frankenstein leyó el Quijote de Santiago Posteguillo. Se trata más bien de un conjunto de breves ensayos en los que el autor ofrece una pequeña anécdota relacionada con algunos autores y obras más significativos de la literatura universal. Y además aporta su personal visión y valoración acerca de las mismas. Así, crea todo un recorrido literario: desde el Frankenstein de Mary Shelley, pasando por Dumas, Espronceda, Shakespeare... y por supuesto, Miguel de Cervantes y su Quijote. A medida que se van pasando páginas, vemos la infinita ternura y amor que siente Posteguillo por algunos clásicos universales, y que, en mi caso al menos, son totalmente compartidos.


El otro es La librería del señor Livingstone de Mónica Gutiérrez. En esta ocasión, es una novela breve que cuenta la historia de Agnes Martí, una antropóloga barcelonesa que se marcha a Londres en busca de un trabajo relacionado con su campo. Tras ser rechazada en todos los museos, acaba trabajando en la librería del señor Livingstone, un hombre un tanto huraño y cascarrabias, pero absolutamente genial. Es inteligentísimo, cultísimo, un lector empedernido y un bibliófilo declarado:

- Muy bonito - sentenció Edward después de considerar su respuesta. Pensaba abandonarnos a todos a la primera dificultad que se presentase.
- No es eso, pero hay personas que necesitan más tiempo para abrir su corazón.
- ¿Como si fuese una ostra?
- Como si fuese un ser humano atribulado lejos de su hogar.
- El hogar es el lugar donde guardamos los libros*
Agnes disfrutó del liviano peso de Twist en sus pies, de la tranquila tarde en Moonlight Books pasadas las ajetreadas compras navideñas, del aroma del earl grey y del chocolate. Se reclinó en su asiento, suspiró feliz y miró al recalcitrante librero con la sonrisa bailándole en los ojos.
- ¿Qué va a hacer en abril? - le preguntó el señor Livingstone compartiendo el momento de paz con su arqueóloga prestada.
- Leer
- Es por respuestas como esa por las que se ha convertido en una mis personas favoritas en el mundo.
*Cita de R. F. Burton.



Tiene además un sentido del humor muy fino, agudo, y además es muy leal. Por eso, pese a su hosquedad, se hace querer, hasta convertirse en el que creo el mejor personaje de la novela: es el amigo que me encantaría tener. Tiene, además, la cita literaria adecuada para la ocasión. Sin embargo, eso no lo convierte en un pedante: sus citas sirven para reforzar el humor o describir el carácter del señor Livingstone.
Otro rasgo que me encantó del libro fue la descripción de la librería, Moonlight Books. Es un lugar caótico y ordenado al mismo tiempo, cuya característica más singular es la claraboya que tiene en el techo por la que se pueden ver las estrellas. Esta librería es, además, el lugar central donde transcurre la acción: en ella entran y salen distintos personajes, algunos prosaicos y otros extravantes y entrañables (como la señora que acude regularmente los martes, calzada con pantuflas, en busca de la lectura de la semana). Otros personajes "residen" prácticamente dentro de la librería: el señor Livingstone, Sioban (la editora y novia del librero), Agnes, el escritor... y el pequeño Oliver. 
Oliver, de apellido Twist (lo que el señor Livingstone considera de muy mal gusto por parte de su madre), es un niño superdotado, aficionado a la astrología que prácticamente vive en el local. Evidentemente, no es huérfano (como el Oliver Twist de Dickens), pero su madre lo abandona cada tarde en ese lugar. Sin embargo, Oliver es feliz porque para él no hay un sitio mejor. Allí tiene más libros de los que puede leer, la claraboya a través de la cual puede estudiar las estrellas ayudándose de su telescopio, y tiene amigos: el señor Livingstone y Agnes.
En definitiva, es un libro del que no me esperaba nada y sin embargo me ha sorprendido gratamente: la magia de la librería, el encanto de sus personajes, el cariño y profundo respeto con el que se habla de la lectura y de los libros. Por todo ello, esta novela se ha ganado un lugar de honor en esta vía de libros.